miércoles, 29 de marzo de 2017

Reyes, balas y estatuas en tres poemas anarquistas ilustrados


Sin duda, una de las figuras más representativas de la poesía colombiana en los últimos años ha sido el paisa Juan Manuel Roca. A sus 70 años, este escritor ya cuenta con numerosos premios y aproximadamente cuarenta textos, algunos de los más destacados son Las plagas secretas y otros cuentos, La farmacia del ángel y Las plagas secretas.

Pero otra de las facetas por las que Roca es conocido es por su anarquismo. En la década de los noventa dirigió el Magazín dominical de El Espectador, en el que hablaba, entre otros temas, de autores y escritos libertarios. Actualmente hace parte de la editorial El rey desnudo, junto al escritor y titiritero Iván Darío Álvarez; ambos rescatan las obras de autores clásicos y las atan a nuestra actualidad.

En esta ocasión quisimos ilustrar tres poemas anarquistas recomendados por el propio Juan Manuel Roca.

Prueba de balística


Siendo un muchacho, un corredor de fondo
En las pistas del vacío,
Entré a trabajar en el taller de un anarquista.
El viejo maestro estaba decidido a fundir toda clase de
                                                       /estatuas
Para convertirlas en balas
Que llenaran la mañana de un olor a café fresco,
                                                                              /a pan con municiones.
Decía que la estatua de Pío XII
Haría buen pertrecho para dispararle al Vaticano,
Solo para echar a volar sotanas como negros
                                                          /pajarracos.
Contaba que cuando Rimbaud
Supo que le iban  a levantar una estatua,
Dijo que aceptaría si una vez esculpida
Le permitían hacer balas con su efigie de bronce
Para asediar a los franceses.
En lengua franca, añadía el maestro,
El poeta nos legó su horror a la gloria
Y más aún, su horror a la patria.
Me convenció
De la nobleza de apuntar al Pentágono
Con la estatua de Lincoln convertida en cañón
O con proyectiles de la cabellera rizada de George
                                                             /Washington.
Se relamía
Como el niño que juega a la Armada Imperial
                                                               /en su bañera:
“Borraremos los maniquíes de una estatuaria
Hueca como el busto operático del Duce,
Embaucadora como el caballo de Troya”.
“La estatua de Gutenberg habría que fundirla
En las imprentas clandestinas de la noche”.
“La de Stalin fue vaciada con una materia ideal
Para fabricar y repartir llaves y ganzúas
Entre los poetas irredentos que enjaulaba”.
—¿Y la de Bakunin, maestro?, le pregunté.
—Bakunin no tiene estatua:
    no se esculpen los vientos.

Epigrama del poder


Con coronas del nieve bajo el sol
Cruzan los reyes.

La estatua de bronce
(A la manera de Ossip Brodski)



Primero haremos, si el Cabildo de la ciudad lo permite,
                                                      /el caballo.
Un alazán en bronce con sus patas delanteras levantadas
Como ejemplo para cruzar obstáculos y abismos.
Luego fundiremos el hombre,
Pues un caballo sin jinete no es digno de una plaza
Y ni siquiera puede llamarse una abstracción.
Que todo el burgo aporte llaves, aldabones, candelabros,
Monedas, candados, espuelas, medallas y cubiertos
Para fundir el hombre a su caballo.
Después discutiremos el lugar para la estatua y la forma
                                                                /de su pedestal.
¿Un recodo cercano a las montañas
Entre bosques de sauces y eucaliptos?
No estaría mal construir en el sitio elegido
Un pequeño parque que permita a las mucamas
Citarse con sus novios al pie de la escultura.
Debe amoblarse el espacio con bancas de madera:
Los oficinistas comerían emparedados a la hora
                                                         /del receso.
Bella será la sombra al mediodía
De caballo y jinete sobre la grava y el asfalto.
Las hojas caídas de los árboles
Tejerán un tapiz crujiente al paso de los estudiantes.
Los viejos fotógrafos
Sacarán los domingos sus cámaras de cajón
Y harán que los enamorados prolonguen el tiempo
                                                              /de los besos.
Todo concertado con autoridades eclesiásticas, civiles
                                                          /y militares.
Luego vendrá la discusión.
¿Quién debe ser el hombre encima del corcel?
Sabios hay pocos. Guerreros y héroes son dudosos.
Un filósofo a caballo
No puede replegar su pensamiento.
Los poetas viven recostados en la hierba.
Los campesinos no montan caballos de viento.
Los directores de orquesta no pueden dirigir
Desde una montura de bronce y el lomo inclinado
                                                              /de un caballo.
Los jubilados prefieren cabalgar nubes
Y permanecer sentados en los bancos.
Los pintores trazan caballos pero no se atreven
                                                            /a montarlos.
Los arquitectos pierden la perspectiva
Los almirantes prefieren las crines de las olas.
Las bailarinas no necesitan pedestal para su vocación
                                                     /de aire.
Los astrólogos son una franca minoría.
¿Quién podría ser el jinete de bronce
Sobre el imponente y brioso caballo de bronce?
Deberá ser alguien que muchos ciudadanos admiren,
Un hombre que sea su propio mentor,
Que haya luchado a brazo partido por su gloria
                                                            /y su fortuna.
Ya está. Erijamos una estatua al asesino.

Colombia: ni siquiera ha llegado la paz de los cementerios

Durante décadas se nos dijo que, desaparecida la guerrilla, desaparecería el paramilitarismo (según algunos violentólogos, una mera reacción a la “violencia guerrillera”) y que el Estado ya no tendría excusa para seguir reprimiendo, encarcelando y asesinando dirigentes sociales. Afirmaciones contrarias a todo sentido histórico que han sido, lamentablemente, desmentidas por los mismos hechos en Colombia. Hace dos años que las FARC-EP, como movimiento guerrillero que combatía las fuerzas del Estado, se han, efectivamente, desmovilizado. Tienen armas todavía, pero no las usan. Desde los inicios de las negociaciones de paz, las FARC-EP estuvieron gran parte del tiempo en cese al fuego unilateral y bajaron su capacidad ofensiva enormemente. Según la teoría de la guerrilla “excusa” para la violencia paramilitar y de Estado, el número de asesinatos selectivos debería ir decreciendo y el paramilitarismo debería ir desapareciendo, al esfumarse su supuesta causa. Sin embargo, pese a la existencia de un reducto del EPL y la guerrilla del ELN (ambas con una capacidad militar muy inferior de la que gozaban las FARC-EP), Colombia aún se encuentra sin paz y ahogada en sangre[1]

El reguero de líderes sociales muertos y asesinados, habla por sí solo: en el 2014, hubo 78 asesinatos contra líderes sociales; en el 2015, fueron 105; y en el 2016 y los dos primeros meses del 2017, iban al menos 120. El grueso de estas víctimas procedía del suroccidente colombiano, de los departamentos del Valle del Cauca, Cauca y Nariño -el epicentro del conflicto social y armado[2]. Los números van en alza, no en baja. Y ni siquiera se trata ya de debilitar al adversario durante la fase de negociación: esta ya acabó. Estamos presenciando como en Cien Años de Soledad, obra de la clarividente pluma de García Márquez, la suerte de los hijos del Coronel Aureliano Buendía: uno tras otro fueron asesinados en medio de la noche y niebla, hasta que después del asesinato del último de sus hijos, un policía se dejó ver de atrás de un árbol. Ya no había nada que hacer ni quien reclamara justicia. Es una mezcla de revanchismo y el interés de derrotar absolutamente al otro, de desterrarlo totalmente de la faz de la Tierra.

Así las cosas, muchos se lamentan si acaso la paz santista no será otra cosa que la paz de los cementerios. Lo terrible es que la paz santista ni siquiera garantizará la paz de los cementerios.

Durante mi último viaje al Limón, Tolima, tuve oportunidad de presenciar la profanación de las tumbas de guerrilleros caídos en combate. Los pobladores acusaban a miembros del ejército de haber llegado un día, al parecer “marihuaneados”, y haber destruido un par de tumbas de guerrilleros de las FARC-EP en el cementerio. No sería esta la primera vez que en la región se señala a los miembros de la fuerza pública de actuar bajo la influencia de sustancias: según un informe de afectaciones de la hidoreléctrica en el río Amoyá realizado por ILSA[3], los efectivos militares en esta zona consumirían, en altas cantidades, marihuana. Visité la tumba de Giovanni Díaz, asesinado el día 2 de Febrero del 2013[4], la cual había sido decorada por familiares y amigos. Tanto el florero como una fotografía de Giovanni Díaz en su uniforme guerrillero habían sido dañadas. Sus familiares ya habían comenzado a reparar la tumba, pero la imagen del difunto había sido removida presuntamente por los militares.

Con todo, este no es ni con mucho el peor caso de profanación de tumbas en los que se imputa al ejército. Una carta enviada por la guerrillera fariana Yadira Suárez a la familia del guerrillero Leonardo Tovar, cuenta, cómo después de su muerte en una crecida del río San Miguel, fue enterrado junto a otros guerrilleros en un improvisado cementerio:

“Se trataba de un pequeño prado, a la orilla de un camino veredal, en el que el Frente 48 fue enterrando dolorosamente a sus muertos. (…) El lugar estaba situado a unos tres kilómetros de las riberas del San Miguel, en el departamento del Putumayo, muy cerca a lo que llamamos nosotros la pata de la cordillera, cerca al departamento de Nariño y la frontera con Ecuador. Los civiles tenían conocimiento de su existencia e incluso manifestaban respeto por él. Pero un día llegaron los hombres de acero, con el corazón y los sentimientos tan duros como ese metal, y decidieron minar con explosivos el terreno y hacerlo volar. (…) todos los guerrilleros del 48 y la población civil del área lo pueden confirmar.”[5]

El ya célebre cementerio de los Andes, Caquetá, construido por la comunidad y la columna Teófilo Forero de las FARC-EP, también ha sido en más de una ocasión amenazado. En él, se entierra a los guerrilleros cuyos cuerpos recuperan; los que no recuperan, el ejército por lo general les tiran a los ríos o los abandonan en potreros o los dejan en cementerios como NN[6]. El cementerio de los Andes se mantiene limpio, bien cuidado y ordenado. No hay muchas referencias explícitas al movimiento guerrillero –de hecho, la mayoría de las tumbas no tienen ninguna referencia, otras tienen sólo un nombre en metal, apenas un par tiene referencias a la lucha de los caídos, otro par tiene nombres completos, y sólo una tiene una imagen de un muchacho con un fusil. Hace unos años, el ejército intentó llevarse un cadáver y la comunidad se alzó, impidiéndoles llevárselo. Hasta un sacerdote tuvo que mediar en este conflicto. Desde entonces no han parado los rumores de que el ejército va algún día a destruir el cementerio. Según pobladores, eso lo dicen constantemente los soldados en el retén militar a la salida de Guayabal, un poco más arriba en el camino. Según la persona encargada del cuidado del cementerio,

“esto es patrimonio de esta comunidad. Acá están enterrados familiares, amigos, nuestros muchachos. El ejército varias veces ha querido destruirlo, pero la resistencia de la comunidad ha sido grande. Muy grande. La iglesia igual se ha portada bien y nos ha apoyado desde que creamos este cementerio. Eso fue en el 2002, cuando se acabó la zona de distensión. Entonces, nos dijeron que tomáramos fotos paso a paso de la construcción y que si el ejército lo quiere acabar, volvemos y lo construimos igualitico”[7].

Ya no sólo se ha negado, en el contexto del conflicto armado, que algunos colombianos lloren a sus muertos, a menos que sea el macabro llanto de alegría por la muerte que Santos confesó cuando el asesinato, en estado de indefensión y mientras negociaba la paz, del comandante fariano Alfonso Cano[8]. También se les niega el derecho a sepultarlos o a hacerlo dignamente. En la mitología griega, la tragedia de Antígona contaba la historia de una mujer que desafiaba la autoridad del rey Creonte –quien había ordenado que su hermano debería quedar insepulto y a merced de los animales carroñeros por un acto de rebelión, prohibiendo incluso llorarle- y da sepultura a su hermano. Este acto de desobediencia, del que no se arrepiente, le cuesta una horrible sentencia de muerte por parte del tirano[9]. La autoridad, así, castiga a la rebelión hasta en el más allá, proyectando su poder cuasi-divino sobre vivos y muertos. No les basta con matar al rebelde, sino que deben matarlo y rematarlo hasta en muerte. Por eso el Estado colombiano se apropia de los cadáveres de los guerrilleros caídos en combate, negándoselos muchas veces a sus propios familiares y tomándose el derecho a sepultarlos ellos mismos[10], si no a desaparecerlos, como ocurre con el cadáver del cura guerrillero Camilo Torres que hasta la fecha no aparece.

La comunidad de los Andes no solamente reclama su derecho a llorar y a enterrar dignamente a sus muertos, sino que además reclama su derecho a la memoria. “Queremos hacer un memorial. Hay una compañera que está coordinando eso, no sé si habló ya con ella. Acá hay mucha memoria y no podemos perderla”, nos dice el cuidador al momento de despedirnos.

Los muertos también se han convertido en un campo de batalla en Colombia. Cuanto tengamos, efectivamente, paz en los cementerios, es cuando la paz realmente termine de materializarse en Colombia. Cuando el cuerpo de Trofijo pueda encontrar un lugar definitivo de descanso, sin el temor de que paramilitares o el propio ejército lo exhumen para jugar fútbol con su cráneo, es cuando sabremos que realmente estamos en paz. Cuando los familiares puedan sacar a los guerrilleros que quedaron enterrados en cementerios escondidos en la selva y volverlos a sus veredas para despedirse humanamente de ellos. Dudo mucho que esto ocurra mientras no se derrote a esta oligarquía que ha gobernado desde los mismos orígenes de la vida republicana de Colombia, y que han sido los grandes responsables de todas las violencias. Del mismo modo que los vivos tienen derecho a la vida digna y plena en derechos, los muertos tienen derecho a descansar en paz. Sí, aunque suene raro, también necesitamos la paz en los cementerios.

José Antonio Gutiérrez D.
29 de Marzo, 2017



[6] Según una campesina, en testimonio recogido en el Bajo Putumayo, en Octubre del 2014, en el marco de mi rol como asistente de investigación al profesor Renán Vega en la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, “todos somos seres humanos pero cuando se muere un soldado en un campo minado o se muere por un ataque de la guerrilla, todos dicen pobrecitos, y lo sacan por los medios de comunicaciones, y pobrecito y toda la vaina, y todo el mundo llora y a uno también le duele. Pero entonces cuando matan un guerrillero, entonces ahí todavía tienen el descaro de decir que le cortaron una mano, que lo llevaron o que quedaron ahí, si son seres humanos por qué hacen esa clase de publicidad si también es horroroso para uno saber porque son seres humanos los que se están matando, no son perros. En el bombardeo del campamento de Raúl [Reyes], nosotros supimos por cazadores que casi dos horas de ahí del campamento, donde fueron los bombardeos hacia adentro, hubo cazadores o personas que iban por ahí dentro a buscar animales que encontraron cuerpos de guerrilleras y de guerrilleros recostados en los palos que se murieron recostados, heridos, en esas partes de ahí, y son seres humanos y se quedaron por allá. Y eso nunca lo van a juzgar”.
[7] El testimonio fue recogido en Junio del 2016.
[9] La historia de Antígona sirve de inspiración al ensayo del sueco Roland Anrup “Antígona y Creonte. Rebelión y Estado en Colombia” (Bogotá: Ediciones B, 2011).


Lectores anarquista

La lectura es una de las prácticas identitarias del anarquismo. Con ella, el individuo funda criterio, consagra sus ideas y las ensambla con su modo de vida. La lectura integra el quehacer cotidiano de los libertarios. Sin embargo, esta constatación general no es suficiente para señalar una actividad privativa de ellos. La lectura y sus objetivos pueden ser compartidos por otras comunidades y de ello existen numerosos ejemplos en la historia social. 

Pensemos en los rangos formativo y cultural, en la convicción pedagógica y redentora de la palabra, en su capacidad de iluminación y de convencimiento, en la dimensión reflexiva y en el uso que de la lectura hacen las comunidades religiosas, los sindicatos y otros agrupamientos. Por el camino comparativo no encuentro indicios de singularidad. Sin embargo, un orgulloso impulso pertinaz me devuelve a la línea de largada. Renuncio a la búsqueda del espécimen original en los objetivos, en las formas de la lectura, en su articulación con la vida. Pero sospecho que si el anarquismo ha demostrado en dos siglos ser una amalgama ideológica insólita, de contenidos exclusivos, puede que exista un trasiego de esa excepcionalidad hacia las prácticas sociales en las que se retroalimenta y una de ellas, axilar, es la lectura. Así por ejemplo las particulares nociones de autoridad, de libertad y de sujeto son, para mi pesquisa, determinantes. Desde ellas aspiro a reconocer una acción lectora especial.

La autoridad del lector
Para el anarquismo la autoridad es múltiple, móvil y circunstancial. “Cada uno es autoridad dirigente y cada uno es dirigido a su vez”, sentencia Bakunin [2]. El vaivén ininterrumpido de relaciones de autoridad y de subordinación es, sobre todo, voluntario. [3] Reconoce en cada individuo idoneidades dispares y, en el intercambio, el provecho mutuo. De la confrontación surge el criterio y, con él, el ejercicio de la libertad.

Así concebida, la autoridad abre los límites del sujeto y revela la disparidad con la noción tradicional, occidental y moderna. El pensamiento anarquista ha incursionado en la noción de sujeto como fuerza (Proudhon), como la integración de lo infinito en lo finito (Tarde), como una fuerza emancipadora, instancia transindividual capaz de formar con otros un mundo individual de significados (Simondon) [4].

El salto desde esta concepción del sujeto hacia la lectura es tentador. Concebido fuera de las sujeciones limitantes con las que el orden social intenta dominarlo, el sujeto-lector ejercería su potencia liberadora en ese otro orden determinante, el de las palabras y, en especial, en el orden de los significados. El sujeto anarquista lograría desbrozar esa red despótica. Esta es la potencia anárquica de la lectura que propuso Hans Magnus Enzensberger. Según su tesis, el lector puede rescatar del texto “conclusiones que el texto ignora”, también puede “alterar y reelaborar frases”, hojearlo “por cualquier parte, saltear pasajes completos” [5].



Cajamarca, Tolima: consulta popular y disputa por el territorio


El día domingo 26 de Marzo se celebró la tan esperada consulta minera sobre la explotación del oro en la mina de oro de La Colosa, en Cajamarca (Tolima). 6.241 habitantes de Cajamarca salieron ese día a votar ante una sencilla pregunta “¿Está usted de acuerdo Sí o No que en el municipio de Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras?”. El resultado fue contundente: 98% de los votantes se expresaron a favor del NO a la megaminería. Apenas 76 personas votaron a favor del proyecto megaminero. Cajamarca estuvo de fiesta con este resultado[1]. Pero lo que vimos el domingo, no ha caído del cielo: es el fruto de muchos años de actividad infatigable por parte del Comité Ambiental y Campesino de Cajamarca, de organizaciones sociales de todo signo, de organizaciones estudiantiles y colectivos juveniles, de la actividad de sindicatos campesinos como Astracatol, y, por supuesto, del Comité Promotor de la Consulta Popular sobre minería en Cajamarca. Durante años se ha venido haciendo sensibilización con la población, a través de charlas, campañas puerta a puerta, infografías y documentos explicativos de los impactos de la megaminería, sin olvidar las multitudinarias marchas-carnavales que se vienen celebrando todos los años en Ibagué, en defensa del agua, la vida y contra la minería. Ni tampoco debemos olvidar el ejemplo que dieron Piedras, que con un 99% de los votos, el 28 de Julio del 2013, dijo también en consulta popular NO a la megaminería[2]. Esta actividad ha costado represión, amenazas y persecuciones[3]. Pero con valentía y tesón, venciendo los múltiples obstáculos burocráticos que aparecieron en el camino, las organizaciones sociales lograron sacar adelante esta consulta en la cual el pueblo expresó su voz de manera inequívoca. 

No es necesario insistir una vez más en los efectos perjudiciales para el ambiente, las comunidades y la vocación campesina de Cajamarca que traería este proyecto minero, en lo cual ya he insistido en otras ocasiones[4]. Tolima es un departamento clave en la locomotora minera del santismo, y que “404.602.2 de sus 2´356.200 hectáreas han sido entregadas para labores extractivistas por medio de 713 títulos mineros a noviembre de 2013 y 526.107.2 hectáreas están por entregarse, ya que existen –a diciembre de 2013– 441 solicitudes de títulos mineros”[5]. La amenaza minera se cierne no sólo sobre las zonas rurales más apartadas, sino incluso sobre el mismo municipio de Ibagué[6]. La Colosa, empero, es el epicentro de esta febril locomotora minera, que no solamente afecta a las poblaciones de donde se extraerá el mineral en Cajamarca, sino también a municipios donde irían a dar los desechos y se realizarían actividades de lixiviación (municipio de Piedras), así como al sur de Tolima, donde se planean una serie de hidroeléctricas que tienen por objetivo satisfacer la enorme demanda energética de la multinacional minera detrás de este proyecto, la AngloGold Ashanti. Esta multinacional ha copado el 60% del municipio de Cajamarca -30.440 hectáreas-, con 21 títulos mineros[7], aunque carece de licencia ambiental para explotar La Colosa. El golpe que el pueblo de Cajamarca ha dado a este megaproyecto, de hecho, hiere a la locomotora en su punto más fuerte, en su pleno corazón.

El gobierno, con su tradicional actitud autista, ha dicho que no acatará la voz del pueblo. Esto no es de extrañar dadas sus tradicionales proclividades al incumplimiento a los de abajo y su servilismo con los de arriba, fruto de ese amangualamiento de políticos con empresarios; el caso Odebrecht es apenas la punta del iceberg. Buscarán la manera de seguir empujando hacia adelante el minero-extractivismo, aunque en ese proceso envenenen a medio país. El ministro de minas, Germán Arce Zapata ya salió a decir que la consulta no es vinculante[8], haciéndose eco de los intereses de la AngloGold Ashanti y actuando como vocero de ésta, pese a que, como demuestra la ONG Dejusticia, el fallo es vinculante por superar el umbral[9]. Recordemos, además, que la Corte Constitucional ya había tumbado, en Mayo del 2016, la disposición legal que prohibía a los entes locales oponerse a proyectos mineros en su territorio (artículo 37 de la ley 685 de 2001)[10]. Pero como siempre, cuando el pueblo se expresa de manera diferente a los intereses de la oligarquía dorada, entonces la democracia es transformada en una simple fórmula sin ningún contenido. A esta democracia muerta, oligárquica, amañada para hacer más ricos a los súper-ricos y servir a los mismos intereses de siempre, se opone el desarrollo de un movimiento democrático desde abajo, participativo, inclusivo, verdaderamente popular, que se está expresando en los numerosos conflictos medioambientales en Colombia. Este tejido social en ciernes, se construye desde el barrio, desde la calle, desde el campo, desde el mundo del trabajo, siendo su eje articulador el territorio y el municipio. El movimiento popular en Cajamarca nos demuestra que otras formas de democracia sí son posibles, así los poderosos no quieran escuchar.

El plebiscito ya fue en las urnas. Ante la negativa del gobierno de Santos de reconocer este contundente resultado y seguir profundizando su política económica de despojo, el próximo plebiscito será en las calles y los territorios de Tolima, donde el pueblo tolimense, a sus razones, tendrá que sumar la acción colectiva en defensa de la vida. Este es el proceso mediante el cual se construye poder popular. El pueblo cajamarcuno ya ha hablado y actuado en consecuencia: la AngloGold Ashanti y la Locomotora minera-santista ¡no pasarán!

José Antonio Gutiérrez D.


domingo, 26 de marzo de 2017

[Vídeo] Para cambiarlo todo, un llamamiento anarquista

Para Cambiarlo Todo: Guia incompleta de liberation total, un manual para las rabiosas, curiosos y todo aquel que odia al sistema y ama la vida. crimethinc.com/tce/espanol/

Si pudieras cambiar algo, ¿qué cambiarías? ¿Irías de vacaciones durante el resto de tu vida? ¿Harías que los combustibles fósiles dejaran de generar el cambio climático? ¿Pedirías bancos y políticos éticos? Seguramente, nada podría ser más irreal que dejar todo tal y como está y esperar resultados diferentes.


Nuestras luchas privadas, económicas y emocionales, reflejan los desastres y conflictos a nivel global. Podríamos pasar el resto de nuestros días intentando apagar estos incendios uno por uno, pero todos brotan de la misma fuente. Ningún parche servirá; tenemos que repensar todo de acuerdo con una lógica distinta.


Queman presidencia municipal y vehículos tras protesta por escasez de agua en Ocozocoautla, Chiapas


Ocozocuautla, Chiapas. A las 10 am de este jueves 23 de marzo, pobladores de los distntos barrios de la localidad de Coita realizaron una marcha pacífica en exigencia del vital líquido y de distintas peticiones populares que aquejan la seguridad del municipio. La manifestación se dirigió a las instalaciones del SAPAM (Sistema de Agua Potable y Agua Potable Municipal), al no haber respuesta de esta dependencia ni de las autoridades correspondientes, los manifestantes se tomaron la presidencia municipal; incendiaron la entrada, varias de sus oficinas y un carro que se encontraba estacionado afuera de las instalaciones.

De igual forma, de manera legítima amarraron a algunos burócratas de la SAPAM en la Plaza Central, exigiendo diálogo inmediato para resolver la situación, ya que estos mantienen como pretexto lo siguiente: “el motivo de que no se les dote de agua es que hay fallas en el sistema hídrico municipal y por lo mientras sólo se trabaja en un pozo”, nos informa por vía telefónica a este medio libre uno de los pobladores.

Mientras se incendiaba la presidencia y el automóvil, varios negocios contiguos decidieron cerrar y ante el clima de incertidumbre, una hilera de efectivos de la Policía Estatal Preventiva hizo presencia para resguardar la presidencia municipal y liberar a los funcionarios retenidos.



(VIDEO) La comunidad indígena nasa reclama justicia tras el asesinato del comunero Javier Oteca, en Corinto

Este fue el momento de la audiencia pública realizada en el parque principal de Corinto cuando la Guardia Indígena le hizo el callejón de honor al cuerpo sin vida del comunero Javier Oteca, asesinado en predios del ingenio Incauca Y quien todo el tiempo estuvo acompañado de sus familiares. Este emotivo momento precedió la lectura del manifiesto de los resguardos indígenas en donde exigieron que el crimen de este dirigente no quede en la impunidad.
El acto, que contó con la presencia de la Fiscalía General de la Nación, delegados del Ministerio del Interior y la oficina de Derechos Humanos representada en Beatrice Quadrant, y del defensor Regional del Pueblo, Norman Germán Granja, quien expresó que se deben encontrar los responsables de este asesinato lo más pronto posible.
La representante de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en la audiencia, Beatrice Quadrant, lamentó que este asesinato ocurra en medio de la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc.
Los seis detenidos por su presunta participación en el aleve homicidio no pudieron ser entregados a la Defensoría del Pueblo y las Naciones Unidas porque sus familiares se opusieron, argumentando que los trabajadores de la Hacienda Quebradaseca, perteneciente al ingenio Incauca, no eran los responsables del crimen de Javier Oteca.