viernes, 31 de enero de 2014

Unión y Lucha por la Dignidad

"Unión y lucha por la dignidad" relata el caminar de la Mesa Interbarrial de Desconectados de la ciudad de Medellín. Un proceso reivindicativo por la dignificación de la vida en un contexto de ciudad donde se evidencia la carencia y la exclusión de los sectores populares a servicios públicos domiciliarios y vivienda digna. Sus encuentros y procesos educativos dan la ruta para la acción comunitaria, sus voces y movilización expresan las propuestas ante sus problemáticas.



domingo, 26 de enero de 2014

El sabio y el revolucionario. Kropotkin según Malatesta

Pedro Kropotkin es, indudablemente, uno de los que más ha contribuido –quizás aún más que Bakunin y Eliseo Reclus– a la elaboración y a la propagación de la idea anarquista. Por eso tiene bien merecidos la admiración y el reconocimiento que todos los anarquistas sienten por él.
Pero, en honor a la verdad y en interés supremo de la causa, es preciso decir que su obra no ha sido toda y exclusivamente bienhechora. No es suya la culpa; al contrario, fue la eminencia misma de sus méritos la que causó los males que me propongo indicar.
Naturalmente, Kropotkin no podía, como hombre alguno lo podría, evitar todo error y abrazar toda la verdad. Hubiera sido necesario, pues, aprovechar su preciosa contribución y continuar la búsqueda para nuevos progresos.
Mas los talentos literarios de Kropotkin, el valor y la extensión de su producción, el prestigio que le daba su nombradía de gran sabio, el hecho de que hubiese sacrificado una posición de encumbrado privilegio para defender, a costa de peligros y de sufrimientos, la causa popular, y con eso el encanto de su persona, que hechizaba a todos los que tenían la fortuna de acercársele, le dieron tal notoriedad y tal influencia que pareció, y en gran parte fue realmente, el maestro reconocido de la gran mayoría de anarquistas.

Así ocurrió que la crítica fue desalentada y se produjo un alto en el desarrollo de la idea. Durante buen número de años, a pesar del espíritu iconoclasta y progresivo de los anarquistas, la mayoría de ellos no hicieron, en materia de teoría y de propaganda, sino estudiar y repetir a Kropotkin. Decir otra cosa que él no dijera, fue para muchos, casi una herejía.
Bien estaría, pues, someter las enseñanzas de Kropotkin a una crítica severa y sin prevenciones para distinguir lo que es siempre verdadero y vivo de lo que el pensamiento y la experiencia posteriores pueden haber demostrado erróneo. Lo que, por otra parte, no afectaría sólo a Kropotkin, porque los errores que se le pueden reprochar eran profesados por los anarquistas antes de que Kropotkin hubiese adquirido una posición eminente en el movimiento. Él los confirma y los hace durar dándoles el apoyo de su talento y de su prestigio; pero nosotros, los viejos militantes, tenemos en ello todos, o casi todos, nuestra parte de responsabilidad.

viernes, 24 de enero de 2014

2014: los dilemas de la izquierda colombiana ante la profundización de la guerra sucia

Todo indica que el 2014 será un año negro para los movimientos populares desde el punto de vista de la represión. Empezamos con asesinatos, desapariciones, arrestos masivos y selectivos, amenazas paramilitares a los miembros de organizaciones políticas de oposición como Marcha Patriótica, la Unión Patriótica y el Polo Democrático Alternativo, así como a organizaciones sociales campesinas, comunitarias, de mujeres, indígenas, etc. Desde Nariño hasta el Atlántico, pasando por Caquetá, Tolima, Chocó y mil rincones, todo el territorio colombiano se empaña de sangre y terror. Esto, de la mano del aumento de la militarización de los territorios y de incesantes bombardeos contra-insurgentes.
 Tres hechos fundamentales convergen en el 2014 para que la maquinaria de muerte y terror del Estado esté bien aceitada y trabajando a todo vapor. Primero, que este es un año electoral. Segundo, que es un año clave para el proceso de paz. Tercero, que será un año de renovadas protestas sociales ante el incumplimiento de los acuerdos con los movimientos sociales por parte del gobierno tras los formidables paros del 2013. La crisis económica y política se agudiza, el pueblo no aguanta más, y el gobierno lo único que sabe hacer es mentir, prometer y reprimir. La represión será mediante los cuerpos represivos oficiales del Estado, pero también por las fuerzas de ese “Estado profundo” que golpea desde la obscuridad. 

 Es importante que la izquierda, que el movimiento popular, que el movimiento de solidaridad internacional prevean estos escenarios de terror y muerte. Es necesario sacar conclusiones y ver qué sigue para delante. ¿Cómo oponerse a esta maquinaria de muerte, más allá de las rutinarias demandas -al mismísimo Estado que orquesta la represión oficial y paraoficial- de garantías para la oposición y el ejercicio de los derechos políticos para todos los ciudadanos? ¿Cómo rodear los diálogos de paz sin caer en dar un cheque en blanco desde el pueblo a un gobierno cuyas manos están untadas de sangre? ¿Cómo lograr la unidad de los sectores populares sin reproducir todos los vicios de la vieja política, el clientelismo, el verticalismo, las roscas, que son transversales a todos los partidos tradicionales y, lamentablemente, infectan también a un sector de la izquierda institucionalizada? Preguntas nada fáciles pero urgentes en la actual coyuntura.

miércoles, 22 de enero de 2014

Capturados Coronel y Sargento del Ejército por asesinato de niña en San José de Apartadó

Unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) capturaron al Coronel activo del Ejército Nacional Saúl Humberto Valderrama Pedraza y al Sargento Primero activo, Luis Olmer Narváez Medina, en las Instalaciones del Búnker de la Fiscalía General de la Nación.
Los oficiales fueron capturados como consecuencia de la medida de aseguramiento y la resolución de acusación que un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario profirió en contra de los militares en calidad de coautores de los delitos de desaparición forzada agravada y el homicidio en persona protegida de Mely Johanna Durango Trujillo.
Según la investigación el 3 de marzo de 2006 en la vereda Calzón Rojo, sector de La Resbalosa, San José de Apartadó, en límites con Córdoba, miembros del Ejército Nacional retuvieron en esa localidad a la menor Durango Trujillo, de 17 años de edad.
El 4 de marzo el Defensor Comunitario de San José de Apartadó denunció la desaparición de la menor, se inició su búsqueda y en los comandos de las Brigadas XVII y XI informaron que el día anterior no se había registrado presencia de personal militar en esa zona, retención de personas, ni ningún tipo de enfrentamientos.
Al avanzar las investigaciones se encontraron reportes de un enfrentamiento entre tropas de infantería No. 33 Junín con miembros del frente 58 de las FARC, en los cuales murió un NN de sexo masculino el 4 de marzo y otro informe del 7 de marzo de 2006 en el que se reportó la baja de un NN femenino en el sector de la quebrada El Novillo de Tierra Alta, Córdoba, que 8 días después fue reconocida indiciariamente como Mely Johanna Durango Trujillo.
La víctima apareció con un uniforme militar que fue reportado como robado, pero que en desarrollo de la investigación se determinó que un sargento al momento de su traslado lo había regalado a uno de los soldados de la compañía.
El proceso investigativo concluyó que el coronel Saúl Humberto Valderrama Pedraza, capitán del Ejército para la época de los hechos; el sargento primero Luis Olmer Narváez Medina, que en 2006 se desempeñaba como cabo primero y el entonces subteniente Jhon Ricardo León Reyes, tuvieron participación en los operativos que terminaron con la desaparición y muerte de la menor de edad.
El fiscal del caso al calificar el proceso con resolución de acusación en contra de los oficiales y suboficiales implicados en el caso como coautores de los delitos de desaparición forzada agravada y homicidio en persona protegida revocó la decisión del 5 de abril de 2006 del Juzgado 29 de Instrucción Penal Militar que al resolver la situación jurídica de los uniformados se abstuvo de decretar medida de aseguramiento.

lunes, 20 de enero de 2014

SUROESTE DE ANTIOQUA: MICROCOSMO DE CONFLICTIVIDAD SOCIAL POR LA ACTUAL FIEBRE DE ORO COLOMBIANA

En febrero del 2011, un artículo en el diario Canadiense Business Financial Post declaró: “Colombia, cuyas reservas de oro fueran fuente de poder para el Imperio Español, está nuevamente de moda… Casi de la noche a la mañana, su adormecida industria minera de oro ha despertado con furor, y el país es ahora una meca para las compañías mineras junior buscando la nueva gran reserva para explotar.”

Hoy, aproximadamente el 90% del territorio del departamento de Antioquia ha sido cedido a licencias mineras, principalmente para exploración de algún metal precioso. A pesar del vigente proceso de paz que busca concluir la brutal guerra interna que ha azotado al país por más de 50 años, la nueva fiebre de oro simultáneamente fractura peligrosas divisiones sociales en un entorno frágil.
Las municipalidades en el suroeste de Antioquia se han sustentado por generaciones principalmente gracias a la producción de café y la ganadería.
En el poblado de Jericó, declarado un Pueblo Patrimonio de Colombia en julio del 2013, la división social es obvia: un sinfín de casas y negocios exponen orgullosamente banderolas blancas que leen: “No a la Minería”. Gran parte de la población activamente rechaza la licencia de exploración minera otorgada a la Minera Quebradonda, subsidiaria local de la compañía sudafricana AngloGold Ashanti, que cubre alrededor de 50,000 hectáreas de Jericó y municipalidades vecinas.
Nirvana Valencia, dueña de un restaurante en Jericó, declara: “¡Mas que nada nos sentimos atacados porque nadie nos preguntó si queríamos o no la minería!” Mónica Marín, 32, peluquera, comenta: “Muchos de mis clientes son trabajadores de la mina. Claro, ahora me beneficia. A ellos que tienen un trabajo actual en la mina también. Pero, ¿y el medio ambiente? ¿Cómo vamos a quedar el día de mañana? ¿Romper todo para qué? La situación está muy tensa ya que mucha gente se está pasando al ‘no’. Pero los que están a favor de la mina son muy cerrados.”

sábado, 18 de enero de 2014

Zozobra y terror en Pradera, Valle del Cauca

Jueves 16 de Enero, 2014: Una motocicleta-bomba estalla en Pradera, Valle del Cauca, cerca de la alcaldía dejando un saldo de un muerto y más de medio centenar de heridos. Inmediatamente, el presidente Santos y el ministro de defensa culpan a la FARC-EP de este “acto irracional”. Los medios, que no están acostumbrados a investigar, repiten las condenas agregando que los insurgentes inauguran de esta manera el término del cese al fuego unilateral de un mes, sin proveer ninguna prueba de la autoría y sin esperar un pronunciamiento oficial de los guerrilleros[1]. Había una época en la cual se utilizaba la palabra “presuntamente” cuando no se había establecido a ciencia cierta la autoría de un hecho. Hoy la prensa funciona, de manera acrítica, como un apéndice propagandístico del gobierno y del ejército.
Sin embargo, en Pradera misma reina el desconcierto, la confusión, el miedo. Ateniéndose al actual contexto, uno bien podría pensar que tal vez no es el movimiento guerrillero quien está detrás del atentado, particularmente por el contexto en el que éste se realiza y la seguidilla de acontecimientos que se vienen dando en esa localidad desde hace unas semanas. Que tal vez hay fuerzas que están actuando desde la obscuridad para enviar un mensaje a la comunidad y al país. Pero para eso, hay que adentrarse en lo que está ocurriendo en Pradera y en las circunstancias en las que se produjo este atentado.
Pradera, municipio de luchas
Pradera es un municipio en el sur del Valle del Cauca fundamental para entender el proceso de rearticulación del movimiento popular que ha llevado al potente ciclo de protesta social que se viene experimentando en Colombia desde el 2008 en adelante. La huelga de los corteros de caña que se vivió en el segundo semestre de ese año, fue un hito importantísimo que desnudó la naturaleza expoliadora e inhumana del actual modelo de desarrollo agroindustrial precarizado que es presentado por el gobierno como la panacea que llevará a Colombia al progreso. La resistencia de los corteros fue el inicio de este despertar social[2]. Aunque posteriormente los dirigentes han sufrido acoso, amenazas, violencia, despidos, hubo avances concretos para el grueso de los trabajadores que hoy tienen como gran enemigo la mecanización que vuelve a los corteros redundantes[3].