lunes, 6 de octubre de 2014

Protestas en el Macizo Colombiano contra la minería

La Gobernación del Cauca, en cabeza de su secretario de Gobierno, había manifestado que ayer, jueves 2 de octubre, se haría presente en la zona para interlocutar con las comunidades y negociar los puntos del pliego. 


Cerca de 400 campesinos e indígenas del municipio de La Vega (Cauca) en el Macizo Colombiano levantan desde hace dos días su voz de protesta para defender el territorio donde vive el agua, para hacer una defensa férrea ante las graves afectaciones al ambiente y al tejido social que esta generando la minería.

Cansados de reuniones, peticiones, acuerdos incumplidos y papeles que van y vienen de entidad en entidad sin obtener solución alguna, decidieron elevar un pliego de exigencias ante el gobierno municipal y departamental y desarrollar una concentración pacífica al lado de la vía, a la altura de la vereda El Recreo, corregimiento de Altamira, municipio de la Vega, lugar donde se ha extraído material minero con explosivos afectando el acuífero El Guambial que surte de agua a varios acueductos interveredales, y se ha construido una tolva e infraestructura que invade el área vial. Situación similar a la que se presenta en la vereda El Ventiadero, donde se han abierto cerca de diez túneles y socavones que están afectando el acueducto comunitario del cabildo de Santa Bárbara.
La Gobernación del Cauca, en cabeza de su secretario de Gobierno, había manifestado que ayer, jueves 2 de octubre, se haría presente en la zona para interlocutar con las comunidades y negociar los puntos del pliego. Cabe resaltar que a menos de 20 metros de la concentración hay presencia de efectivos del Batallón de Alta Montaña del Ejército Nacional, quienes están realizado requisas y registros fotográficos a los comuneros y habitantes de la zona.

Se esperaba que al lugar de la concentración acudieran ayer las entidades e instituciones que tienen competencia como el alcalde del municipio de La Vega, Jorge Octavio Guzmán; el personero municipal, la Procuraduría Ambiental y Agraria, la Defensoría del Pueblo y la Corporación Autónoma Regional del Cauca, entre otros.



Pronunciamiento público a propósito del nuevo PEOTE

Reconocemos la Medellín construida por los excluidos de siempre: los desplazados del campo que llegaron a la ciudad a reconstruir sus vidas y construyeron barrios; la de los empobrecidos que no tuvieron la capacidad de adquirir vivienda en el mercado inmobiliario y dotaron de sentido un territorio. Reconocemos la creación histórica de los barrios de Medellín y la memoria de los habitantes de esos territorios que han defendido de la amenaza de diversos tipos de desalojos y conflictos.
El suelo urbano al que han accedido los sectores populares es fruto de las condiciones desiguales de ocupación y consecuencia de las marcadas desventajas sociales y económicas del grueso de la población para acceder a una vivienda de manera formal en la ciudad. Entendemos que la ciudad tiene múltiples formas de ocuparse y diversas formas de apropiación.
Como muestra, las más de 300 mil  víctimas de desplazamiento forzado que viven en la ciudad y que no han obtenido una reparación integral o accedido a una restitución de vivienda, son quienes desde hace décadas construyen lugares habitables en una lucha constante por humanizar el espacio y poder permanecer en el territorio.

Sin embargo, la institucionalidad y la empresa privada han hecho del desplazamiento por el modelo de desarrollo, algo inevitable y la población más vulnerable sigue asumiendo altos costos sociales y económicos producto del traslado y la reubicación. La expulsión de población no puede producirse bajo el argumento de que las viviendas carezcan de escritura pública, pues reconocer la construcción de barrios informales supone la posesión de las viviendas y la inexistencia de títulos de propiedad.

Reclamamos el reconocimiento de las distintas formas de ocupación en la ciudad y las construcciones y las prácticas colectivas a través de las cuales se construyeron vías y senderos, centros de encuentro, escuelas, juntas deacción comunal y canchas, que han sido útiles a la comunidad.

Exigimos que se avance en programas de mejoramiento integral de barrios, orientados a proteger el hábitat popular mediante la adecuación del entorno: conexión de agua potable, redes de alcantarillado y mejoramientos de vivienda, canalización de aguas lluvias, obras de mitigación del riesgo; de manera que las personas y familias puedan seguir habitando el territorio en el que han construido tejido social.

Demandamos mayor atención, voluntad política y presupuesto para la gestión del riesgo en Medellín. Los estudios microzonificados deben concretar acciones para mitigar y disminuir las amenazas del riesgo, mediante la construcción y mantenimiento de  alcantarillados de aguas lluvias y residuales, pilones, muros de contención, cunetas y andenes; es urgente avanzar en la rehabilitación y protección del suelo.

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martes, 30 de septiembre de 2014

(Video) El profesor Milguel Angel Beltran y la persecución al pensamiento crítico en Colombia

Intervención del profesor Miguel Angel Beltran (en formato video) en las II JORNADAS DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE (IEALC-UBA) de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires (UBA), septiembre 2014. 

Intervención en la mesa de presentación de libro SIMON BOLIVAR, UNA LECTURA LATINOAMERICANA de Néstor Kohan (editoriales La llamarada, Yulca, Amauta Insurgente) organizada por el Grupo de estudios sobre el Pensamiento Crítico del IEALC. 

El profesor Miguel Angel Beltran, académico de Colombia con varios libros publicados, dio clases en los posgrados de la UNAM (México). También estuvo en Argentina, donde presentó uno de sus libros sobre las cárceles colombianas en el INSTITUTO DE SOCIOLOGIA GINO GERMANI de la Universidad de Buenos Aires (UBA), acompañado en esa oportunidad por la directora del Instituto Carolina Mera y varixs profesorxs argentinos como Ines Izaguirre, Pablo Bonavena y otros más. 

Miguel Angel Beltran también es director honorario de la revista académica de sociología CUADERNOS DE MARTE. 

Por sus ideas y por sus libros Miguel Angel Beltran fue apresado en la UNAM (México) y encarcelado durante casi tres años en las prisiones colombianas. El proceso judicial dio como resultado… INOCENTE. Aun así, ahora lo destituyen de la Universidad por un plazo de… 13 años.
¿Su delito? ¿Su pecado? ¡Sus ideas! ¡Sus libros! ¡Sus clases!

Enviar solidaridad al correo de Miguel Angel Beltran:
Miguel Angel Inocente <miguelangelbeltran.inocente@gmail.com>
Grupo de investigación sobre el pensamiento critico del IEALC




Arde el Putumayo: Teteyé

El desarrollo no anda solo, tiene una larga cola de fuego. No entiendo por qué razón divina no hay petróleo debajo de la Plaza de Bolívar, ni en el Palacio de Nariño o debajo de barrios como Rosales en Bogotá, o El Poblado en Medellín, o en... Cali. Nada. Allá no hay ni oro, ni petróleo, ni carbón. Nada. Sería muy divertido ver salir al presidente en calzoncillos o a las señoras de los barrios residenciales a medio maquillarse y con un zapato sí y otro no, huyéndole al Escuadrón Antimotines y ver al intrépido general Palomino dando órdenes a sus hombres. ¿Por qué eso nunca pasa? Cada día son mayores mis dudas sobre la justicia divina 

El Putumayo es una de esas regiones que ni que fueran parte del Egipto de las siete plagas: primero pasó la devastadora horda de Hernán Pérez de Quesada matando indios, desbaratando comunidades. Después fueron los capuchinos catalanes, que en nombre de Dios y a rejo físico pusieron a su servicio a los naturales. Más tarde llegó la Casa Arana detrás del caucho de sus selvas. Esclavizaron a los indígenas y exterminaron comunidades enteras. El gobierno colombiano los uniformó para echarlos como carne de cañón contra el ejército peruano. Cuando salían de la guerra, llegaron los cazadores a matar tigres mariposos, perros de agua, cachirres, para exportar sus pieles. Las cosas se estaban calmando en el momento en que llegó la coca y detrás las mafias y detrás la guerra y más detrás la fumigación. Historia que continúa. Pese a que el Gobierno asegura que no está fumigando, las avionetas de los contratistas particulares de la Policía antinarcóticos lo siguen haciendo. La estrategia es para secar no sólo las matas de coca sino todos los cultivos, con el propósito evidente de sacar a los colonos de sus tierras y abrírselas a los ganaderos. Por eso muchos cultivadores están hoy trabajando en la costa pacífica, de donde los sacarán para abrirles esas tierras a los palmeros. Entre 1998 y 2006, el Putumayo fue territorio paramilitar: las masacres dejaron heridas que no cierran: El Tigre, Puerto Asís... Y así.

Desde los 60 llegó al Putumayo una nueva plaga: las empresas petroleras, con todos sus fierros. Fierros, fierros: desde tubos y taladro, hasta cañones y bombas. Y enemigos: Farc, Eln, Epl. También con fierros y fierros: tatucos, minas quiebrapatas, fusiles AK-47. El petróleo se ha convertido en una pesadilla sangrienta. Hoy hay comunidades de indígenas y de campesinos al borde de una explosión mayor. En los límites con Ecuador, en la cuenca de los ríos Cuembí y Teteyé, hay un cabildo nasa kiwna chab. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) dio permiso al Consorcio Colombia Energy para la explotación del crudo y hoy hay instalados 39 pozos y tres baterías cuyos efectos sobre acuíferos, destrucción de bosque, destrozo de humedales y exposición de las comunidades a la guerra han obligado a una protesta indígena que se generaliza a medida que el Gobierno se hace el desentendido. El desprecio de la gente es criminal. Las instituciones, tan pomposamente nombradas para otras cosas, se hacen las pendejas hasta que la gente salta y se toma una trocha e impide el paso de las tractomulas cargadas de crudo. Es la señal de la guerra. El Esmad entra a romper huesos, sacar ojos y descabezar dirigentes. La gente de Teteyé lleva 90 días de paro. La guerrilla, que no es legión de ángeles, ha hecho y deshecho con tractomulas y oleoductos: el petróleo crudo —nata espesa, negra y plástica— corre por caños y cañadas, inundando chucuas y contaminando acueductos. El olor de aceite quemado es insoportable, el agua potable se agota, la gente se enardece. Las petroleras dicen que no tienen condiciones objetivas de seguridad para resolver el problema, aunque sea su obligación. Pero patalean con cinismo y cálculo; alegan que es culpa de la guerrilla. Pero no pueden atrincherarse detrás de ese argumento para dejar a la gente expuesta al abandono y al desastre con pérfidas intenciones políticas que terminarán incendiando el Putumayo.



lunes, 29 de septiembre de 2014

LA TERCERA VÍA DE SANTOS Y LA PAZ

Análisis libertario acerca del programa de gobierno de Santos

JuanPa Santos (como conocieron los medios de comunicación al actual presidente después del juego publicitario de las elecciones pasadas) se ha reelegido para gobernar cuatro años más, contra los pronósticos de la primera vuelta donde el programa uribista reflejado por Zurriaga le llevaba una ventaja considerable. Pero ¿Qué hizo Santos para pasar de perder por un 4% a ganar con la mitad de los votantes para el segundo round? Quizás la respuesta la debemos hallar más a la izquierda, en la bandera que ha cargado por años diferentes sujetos sociales y que hoy se robo la derecha de manera descarada: la paz.

La oligarquía liberal y urbana colombiana se echó al bolsillo 4 años de presidencia gracias a personajes como Clara López, Gustavo Petro e incluso la Unión Patriótica, unos con asco, otros con calculadora en mano y los más descarados que apoyaron a la Unidad Nacional desde la primera vuelta. Lo que se vio como un voto táctico terminó por legitimar un programa que va más allá de la paz, a la cual Santos ve solo como un paso en medio de la continuación de un sistema político y económico hecho para explotar a las desposeídas. Debemos partir de un principio mismo que reconoce el Estado: La paz es un negocio al que se le va a sacar muchos dividendos, bien lo dice el Departamento Nacional de Planeación cuando se “estima una base de 4,8% para el Producto Interno Bruto (PIB) del año en el que se concrete el acuerdo [de paz]. A partir de allí, el crecimiento sería lento durante los primeros dos años, entre 4,81% y 4,85%, y luego repuntaría en el séptimo año, para estabilizarse en 5,65% en el último periodo”[1]. No debemos vincular la paz santista con las necesidades del pueblo colombiano, es más, debemos hablar siempre de la perspectiva de los diálogos para el gobierno como un juego del mercado donde se apuesta a la estabilidad de la inversión en el largo plazo. No es gratuito que el mismo presidente tituló a su proyecto “Tercera vía y paz” para no desvincular ambos términos pues uno es posible solo con el otro dentro de la cabeza del presidente.

Es en este momento donde la derecha y el progresismo de la centro-izquierda colombiana han hallado en la tercera vía una nueva estrategia de control y explotación que se basa en la famosa frase “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”. Es importante analizar esta nueva vía en una serie de elementos que consideramos importantes tener claros para desenvolvernos en este nuevo escenario.

De antecedentes históricos y “posconflictos”
Y como el final de la historia esta en la puja entre el capitalismo y el comunismo, se ha de hallar un nuevo camino… Aunque no nos importa profundizar demasiado es importante remitirnos a varios antecedentes que ya vislumbran para donde quiere ir Santos. Es de anotar que el mayor uso del termino viene al terminarse la segunda guerra mundial, y que para no irnos demasiado lejos, se vislumbra en el caso del Peronismo en Argentina; posterior a una época de revueltas obreras y golpes de Estado militares, el caudillo de la “justicia social” encontró en la disyuntiva entre el norteamericanismo y socialismo una salida que se recogía en ambos caminos pero sin casarse con ninguno: mantener una política social fuerte en el Estado y por otro lado, apostarle a la entrada en el mercado mundial.


“LA ’PACIFICACIÓN’ EN COLOMBIA NO SE DETIENE NI PARA TOMAR ALIENTO”

Hernando Calvo Ospina es autor de una docena de libros, entre los que se encuentra “Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado”, que es la historia del sistema represivo en ese país. Aquí nos cuenta algunas etapas de la “tradición” violenta de un Estado que mantiene la imagen de democrático.

Annalisa Melandri. En América latina en los años ‘70 y ‘80 la mayoría de los países agonizaban bajo dictaduras militares sangrientas como fue el caso de Chile, Argentina y Uruguay entre otros. En Colombia, a excepción del general Rojas Pinilla, que gobernó entre junio de 1953 y mayo de 1957, y fue menos represivo que la mayoría de gobiernos elegidos, nunca han habido golpes de Estado ni juntas militares propiamente dichas. ¿Por qué?

Hernando Calvo Ospina. Al revisar la historia, nos damos cuenta que en Colombia nunca ha existido una verdadera democracia, y que casi todos los gobiernos se han caracterizado por graves violaciones a los derechos humanos.

Para no ir muy lejos miremos el de Turbay Ayala (1978-1982). Este tuvo particularidades fundamentales dentro del marco represivo. A un mes de posesionado promulgó el Estatuto de Seguridad Nacional, que fue lo más cercano al modelo impuesto por las dictaduras del Cono Sur, estableciendo los mecanismos para sustentar la terrible ola represiva que llegó. Las Fuerzas Militares y de policía fueron investidas de facultades extraordinarias, incluidas las judiciales. Se criminalizó toda práctica de oposición política y a todo tipo de protesta social, asociando todo con la subversión. Las Fuerzas Armadas tomaron el poder en Colombia, en un proceso que venía caminando desde los años sesenta, y sin dañar la imagen “democrática” al tener a un civil al frente del gobierno.

Turbay terminó de hacer lo que su antecesor, Alfonso López Michelsen, empezó: militarizar las ciudades con el pretexto de acabar con las “redes de apoyo” de la guerrilla rural. Según Amnistía Internacional, 60 mil personas pasaron por las cárceles, casi todas bien torturadas. La inmensa mayoría sin ninguna relación con las guerrillas, las cuales no llegaban a tener ni mil combatientes en conjunto. (1)

Otra particularidad de este gobierno, es que por primera vez Colombia fue puesta bajo el juicio de organizaciones internacionales de derechos humanos, como la ONU. Lo que se volvió una costumbre hasta el día de hoy. A nivel interno también se le llamó la atención porque fueron reprimidos algunos “muchachos” de la burguesía intelectual. Esto ya era demasiado.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Declaración de la Internacional de Federaciones Anarquistas contra el militarismo: La guerra es la salud del Estado

En el mundo de hoy, los Estados necesitan la guerrapara establecer la dominación sobre otras partes del planeta, para unir a su población contra un enemigo exterior, para impulsar sus propias industrias armamentísticas, que constituyen una parte creciente de sus economías. Cada vez más, grandes empresas e instituciones financieras como el FMI y el Banco Mundial, en conjunción con países como los Estados Unidos, Francia, China, Rusia y otros, imponen su dominio económico por medio de la fuerza militar.

Además, el desarrollo de la industria nuclearconduce a una sociedad nuclear de control y centralización, y a una amenaza para la vida humanay el medio ambiente. La nueva tecnología (drones, etc.) se usa para matar cada vez más gente, y para incrementar la vigilancia del Estado, incluyendo el control de las fronteras de la Fortaleza Europa contra los inmigrantes de África.

La búsqueda de minerales por parte de esas industrias saca a la luz las luchas de los diferentes bloques de poder para establecer el control sobre importantes yacimientos de uranio, petróleo u otros minerales. La guerra está íntimamente ligada a la destrucción del medio ambiente, como la deforestación de la selva durante la Guerra de Vietnam o los enormes daños ambientales durante el bombardeo de las refinerías durante la Guerra del Golfo.

La guerra implica el desplazamiento de poblaciones enteras, la emigración forzosa y el establecimiento de grandes campos de refugiados. Desencadena hambrunas con ataques a las cosechas. Las violaciones en masa son utilizadas como arma de terror y como síntoma de la virilidad distorsionada generada por el militarismo.

Así como las amenazas fabricadas del tipo de la del fundamentalismo islámico y, de nuevo, la del Oso Ruso o la de la agresión imperialista occidental, también se emplea cada vez más la amenaza de desorden interno, a menudo provocada por el propio Estado, para crear un enemigo interior –el enemigo dentro- ya sean bandas juveniles o grupos políticos. El aumento de la militarización de la sociedad está por tanto justificado, con una presencia cada vez mayor de tropas en las calles y aeropuertos militares, y el incremento de las fuerzas policiales militarizadas.

Los bloques de poder en competencia –Estados Unidos, Rusia, China, la Unión Europea, etc.- buscan sus propias esferas de influencia a nivel global, lo que lleva a una  tensión cada vez mayor, como podemos ver en la situación de Ucrania.

Nos oponemos a la tendencia a la militarización de la sociedad y a la guerra. Las disputas sobre fronteras se han empleado como medio por los bloques de poder y los Estados para alimentar conflictos. La respuesta no está en la solución del micronacionalismo (Escocia, Cataluña, etc.) con el desarrollo de nuevos Estadospequeñitos con sus propias fuerzas armadas sino en una libre federación de los pueblos, la destrucción de las industrias de guerra, la disolución de los ejércitos y la desaparición de las fronteras, y la eliminación del capitalismo. A un nivel más práctico, nos oponemos a su tendencia a la guerra y la militarización de la sociedad con campañas contra el reclutamiento militar, el apoyo a los desertores y a los que se oponen a la guerra, a la desobediencia civil y a los paros y huelgas contra el tráfico de armas y de ejércitos.

No a las fronteras
No a las guerras
Sí a compartir todos los recursos de todo el planeta
¡Guerra a la guerra!