jueves, 10 de octubre de 2013

LA PALABRA DE LOS PUEBLOS NO TIENE PRECIO

Los hechos recientes del 13 de septiembre cuando el gobierno mexicano reprimió brutalmente la protesta pacífica de los profesores nos recuerda los días de paro agrario nacional en los que los agricultores asfixiados por el alto costo de los insumos,  la producción a pérdida, los altos costos de los combustibles y la falta de subsidios que sostengan en trabajo en el campo, se vieron obligados a dejar sus parcelas y salir a las vías, al sol y al agua, arriesgándolo todo para exigir cambios en las políticas económicas que están acabando con el campo y la producción nacional por favorecer la inversión extranjera. 
Agricultores de todos los rincones del país bloquearon las principales vías rechazando los TLC con EEUU y la UE, los causantes de este desastre en el agro y la producción nacional. La claridad, la organización y la firmeza del paro agrario despertaron la conciencia del pueblo colombiano y otros sectores sociales se sumaron en apoyo para que el gobierno escuche sus exigencias. Mientras los campesinos le daban una lección al país, el ESMAD en cabeza del gobierno arremetió con brutalidad y bajeza contra la gente movilizada pacíficamente, dejando 5 muertos, decenas de heridos y más de un centenar de judicializados.

En México, los profesores agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se levantaron en paro cívico para rechazar la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto que pretende responsabilizar completamente a los profesores de la calidad educativa sin brindar las condiciones necesarias para llevarlo a cabo,  reduciendo la situación laboral a términos administrativos con el objetivo de recortar la planta de docentes y utilizar las instituciones y lugares de estudio para producir fuerza de trabajo, obreros para las grandes empresas (1). Ese viernes, 13 de septiembre, la marcha pacífica de profesores en México fue brutalmente reprimida por la policía del gobierno mexicano, más de mil hombres que desalojaron violentamente a los profesores de la plaza el Zócalo dejando más de 200 heridos. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Indígenas Zenú se enfrentan a Cerromatoso, filial de BH Billiton.

La milenaria civilización Zenu enfrenta el neocolonialismo extractivista de las multinacionales del Ferroniquel. Los Zené exigen su Resguardo en el Río San Jorge y protección ante los daños ambientales de la empresa Cerromatoso.


Hay un plantón masivo de los indígenas Zenú contra la empresa  productora de ferroníquel en el municipio de Montelibano (Córdoba), en el que viven más de 100 mil personas.
Cerromatoso S.A es una prolongación de BH Billiton, una potente multinacional australiana y británica que es la mayor productora minera del planeta, fundada en 1890.
Cerromatoso es una de las empresas que produce el mayor daño ambiental en los ríos y ecosistemas estratégicos de la región donde opera. Lleva años explotando minerales apropiándose de las mayores utilidades, que transfiere al exterior, porque sus pagos al Estado son pírricos. Es un verdadero enclave neocolonial con muy poderosos tentáculos en todos  los ámbitos del poder político. Financia agentes partidistas, estructuras  militares y agrupaciones paramilitares. Tiene concesiones por otros 100 años otorgadas por la elite dominante en el Estado.
Los indígenas Zenú, que son cerca de 40 mil personas, son víctimas de las actividades extractivas y daños ambientales y sociales de Cerromatoso.
Los Zenú son una comunidad amerindia de larga existencia localizada a lo largo de los ríos San Jorge y Sinu y en las zonas aledañas del Golfo de Morrosquillo, en la Costa Atlántica.
Su presencia en el litoral Caribe colombiano se inició hace más de 4.000 años. Hace 3.000 años los habitantes de la región, perfilaron la que hasta ahora es una de las más antiguas cerámicas conocidas en América e incluía la explotación de la pesca y la caza con la agricultura intensiva de tubérculos.

lunes, 7 de octubre de 2013

El refugio humanitario de Barbosa reivindicó las luchas de miles de campesinos, mineros e indígenas

Las décadas de abandono estatal y las difíciles condiciones de vida que nos han sido impuestas a los miles de colombianos quienes día a día enfrentamos el conflicto social y armado, nos llevaron a que de manera unánime expresáramos nuestro inconformismo por las políticas públicas que solo benefician al gran capital y van en contra de las mayorías oprimidas del país. De esta manera, las reivindicaciones propias de cada lugar del país fueron apareciendo y posicionaron el Paro Nacional Agrario  y Popular de tal manera que puso en la cuerda floja la “buena” imagen del gobierno de turno.
Desde el día 18 de agosto más de mil doscientas personas entre mineros, campesinos e indígenas
del Nordeste Antioqueño iniciaron su desplazamiento hacia el casco urbano del municipio de Segovia para hacernos partícipes desde ese escenario de resistencia. En esta ocasión no se dieron a esperar los hostigamientos y persecuciones tanto a líderes como a la comunidad que se encontraba ubicada en el coliseo municipal, donde debido a las diversas formas de amedrentar y hostigar a los manifestantes y sin contar con las garantías necesarias para permanecer allí, nos vimos en la obligación de declararnos en refugio humanitario  y trasladarnos al municipio de Barbosa, lugar que con el trascurrir de los días iba congregando a más delegaciones de municipios como Anorí, Taraza, Valdivia, Ituango, Tierralta, Bagre, Nechi y Guamocó, organizadas en la Coordinación Agrominera del Noroccidente y el Magdalena Medio Colombiano, llegando a concentrar a más de tres mil personas.  
Durante la concertación entre los voceros de  la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA) - Antioquia y el gobierno nacional,  los campesinos  teníamos que afrontar las violentas arremetidas por parte de agentes del Esmad que en compañía de hombres de civil atacaban el campamento de refugio humanitario. Así mismo, se agudizaron los hostigamientos, los reclutamientos forzados, las capturas ilegales, el abuso de autoridad y el uso excesivo de la fuerza por parte de efectivos de la fuerza pública, vulnerando y violando  los Derechos Humanos e infringiendo  el Derecho Internacional Humanitario. Así como en Segovia, desde la llegada de las comunidades al municipio de Barbosa, la presencia del Estado se reflejó con la presencia de agentes de la Sijín"...


sábado, 5 de octubre de 2013

EL REGRESO DEL NARCOTRAFICANTE N°82

Álvaro Uribe se lanzó al Senado la semana pasada, encabezando una lista cerrada y esta semana, se
dice, están por salir las listas a la Cámara de Representantes. Se “calienta el debate electoral”, como le gusta decir a los medios masivos de comunicación, que agotan la política en el ejercicio espurio e incompleto de votar y de escuchar a caciques oportunistas ofrecer servicios públicos gratuitos, piscinas en los colegios y el TLC (tamal, lechona, cerveza) para la efervescencia de la inconsciencia electorera. No obstante, no es menor lo que se juega en el próximo escenario electoral: la continuidad de un régimen político hipócrita, moderado y aparentemente modernizador, el regreso a los años temibles de la represión fascista y paramilitar, o la posibilidad de avanzar como pueblo y desde abajo copando los lugares dispuestos y ocupados desde siempre por los delfines herederos del poder y de las balas. Aunque estamos convencidos de la insuficiencia de los escenarios electorales, estamos también convencidos de la necesaria reflexión sobre estos, pues allí se juegan realidades, se consolidan decisiones y se cristaliza una lectura de las fuerzas políticas en el país...

jueves, 3 de octubre de 2013

Policía agrede a más de 3.200 indígenas zenúes que protestan en Cerro Matoso (Córdoba)

“La protesta pacífica es un derecho que tenemos todos los colombianos y colombianas, y hoy los indígenas que se encuentran en Cerro Matoso se están manifestando en contra de la política ambiental de esa empresa y por los daños que han sufrido durante más de 30 años en lo social, en lo económico
y por la cantidad de enfermedades que padecen muchos de sus habitantes. Es inaudito que en el marco de una marcha pacífica llegue el Esmad a agredir a ancianos, mujeres y niños que no están bloqueando vías”, dijo Hernando Hernández Tapasco, representante a la Cámara, al referirse a la protesta que adelantan mas de tres mil indígenas zenúes en la entrada de la mina.
Aproximadamente a las diez de la mañana, cerca de 3.200 indígenas que protestan en la entrada a la mina ubicada en al vía Puerto Libertador – Matoso, que protestan por los continuos daños ambientales y afecciones de salud que padecen muchos de los habitantes de la zona a causa de la contaminación de afluentes hídricos y explotación de níquel, fueron agredidos por efectivos del Esmad sin justificación alguna.
La actividad, que tiene como objetivo dar a conocer las deplorables condiciones de salud en las que se encuentran y reivindicar el derecho a los territorios en los cuales habitan desde hace más de 30 años, fue interrumpida por los uniformados que agredieron con gases lacrimógenos y otros artefactos a los indígenas.


Adelina, otra líder campesina asesinada

La líder campesina Adelina Gómez de 36 años y que hacia parte del Comité de Integración del Macizo, (Cima) fue asesinada la noche de este lunes cuando llegaba a su casa en la vereda Cortaderas, del municipio Almaguer en el departamento del Cauca.
Adelina fue ultimada por varios impactos de bala que le proporcionaron dos sicarios a bordo de una motocicleta luego de salir de una reunión donde se encontraba discutiendo la problemática de la minería ilegal con otras mujeres líderes de la región. La victima, que también conducía un proceso de defensa de derechos humanos y medio ambiente en el macizo Colombiano, es descrita por Guido Rivera, dirigente del (Cima) como una mujer alegre y comprometida. Rivera señalo que aunque no puede asegurar que su asesinato este relacionado con su activismo en contra de la actividad minera, recuerda que hace un mes ella le había manifestado que tenia miedo, según relata le habían advertido que: “dejara de joder con eso de la minería que le podría salir caro”. En el hecho también resulto herido su hijastro de 16 años al recibir un impacto de bala en una pierna y a esta hora se encuentra recluido en la Clínica La Estancia de Popayán.

martes, 1 de octubre de 2013

Los paros agrarios y la lectura de su impacto político. Contribución para un debate necesario

Colombia ha sido conmovida en los meses recientes por grandes movilizaciones campesinas y populares. Desde la huelga del Catatumbo hasta los paros agrarios en distintos lugares del territorio nacional, las masas han hecho una presencia multitudinaria en la esfera pública, saliendo de las profundidades y el subsuelo social. Para nadie es una duda que el telúrico paro agrario y popular que comenzó el 19 de agosto, es un punto de inflexión innegable en las luchas sociales colombianas que requiere repensar estrategias y muchas categorías por parte de la izquierda.
Un campo de conflicto se configuró y los sujetos que emergieron, desde la vida campesina, plantearon duros retos al sistema político nacional que controla la oligarquía. Los “no lugares” de la política, los no institucionales, los actores ubicados en los márgenes de la democracia liberal representativa (burguesa, oligárquica), ganaron preponderancia en el curso de la sociedad y marcan el desarrollo de la nación.

Un paradigma nuevo ante una bisagra histórica

Amainada la furia con el repliegue natural de la movilización social, la que seguro regresará y muy pronto, han surgido los análisis e interpretaciones sobre lo sucedido y sus alcances. Muchas de las opiniones se inscriben en el marco de una epistemología atrapada por la rutina y los lugares comunes, incapaz de romper con los esquemas restrictivos del democratismo demo-burgués. Repiten tesis de manual que les impide captar la esencia de lo ocurrido. Parecen vivir en un enclaustramiento perpetuo omitiendo que la crisis desafía al pensamiento convencional y sugiere otros paradigmas epistemológicos para ver lo que no es evidente, para captar lo emergente y para descubrir lo emancipatorio. No se percatan que probablemente las teorías que tenemos y los conceptos que utilizamos no son los más adecuados y eficaces para enfrentar los desafíos y para buscar soluciones hacia el futuro.