lunes, 26 de septiembre de 2016

Policía agrede paro minero en Segovia (Antioquia)

A cinco días de haber comenzado el paro minero en los municipios de Remedios y Segovia, la Fuerza Pública, representada en el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y efectivos de la Policía, pretendió retomar a la fuerza el control de los sitios ocupados por la Mesa Minera en Segovia y apoyada por toda la comunidad de este municipio del Nordeste Antioqueño. 


A eso de las seis de la mañana de este sábado 24 de septiembre, aproximadamente 60 integrantes del Esmad se fueron en contra de algunas personas que se encontraban en el sitio de concentración de la Mesa Minera conocido como la Electrificadora, agrediéndolos y obligándolos a desplazarse del lugar, retomando el control a la fuerza.

Luego, el Esmad, apoyado por los efectivos de la Policía local, se desplazó hacia otro sitio de concentración conocido como Cuatro Esquinas. Allí, y después de cuatro horas de enfrentamientos entre Fuerza Pública y comunidad segoviana, resultan heridas 12 personas, entre las cuales se encuentra un periodista internacional. Hasta el momento no se conoce la identidad de las personas y la gravedad de sus heridas porque el hospital local no ha brindado ninguna información.

La Mesa Minera de Segovia y Remedios decidió reactivar las manifestaciones pacíficas y democráticas congeladas desde el 11 de noviembre de 2015, convocó a toda la comunidad a ejercer el derecho a la libertad de expresión y se declaró en cese de actividades indefinido desde el 19 de septiembre de 2016. El paro seguirá hasta tanto no se logren los acuerdos concretos que permitan el respeto y garantía de los derechos como mineros tradicionales y ancestrales.

Es de anotar que esta es una protesta pacífica donde los integrantes de la Mesa Minera de Segovia están ejerciendo sus derechos, garantizados por el artículo 37 de la Constitución Nacional, en la que se otorga a la movilización el carácter de derecho fundamental de acuerdo al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, siendo un mecanismo de participación política que debe ser protegido.

Los pequeños mineros de Segovia y Remedios reclaman ante la multinacional Zandor Capital los derechos a ejercer la minería respetando la tradición y ancestralidad del pueblo minero.

Se exige la presencia del Gobierno nacional, departamental y local para poder avanzar en las conversaciones y dar solución a los puntos del pliego de peticiones y por ende a la problemática social, minera y económica que se vive en el Nordeste Antioqueño.

Los pequeños mineros de Segovia y Remedios, agrupados en la Mesa Minera, tienen clara la opción del diálogo y la vía política, siempre y cuando se les respeten sus derechos.



viernes, 23 de septiembre de 2016

Paro minero en Segovia, Antioquia


Las tensiones entre mineros informales y la multinacional Zandor Capital en Segovia, que se postergaron en noviembre de 2015 con la creación de una mesa de negociación, se reactivaron con las visitas técnicas que llevarían al cierre de minas por amparos administrativos.

Por lo menos 5.000 mineros retomaron desde ayer el paro mientras exigen que funcionarios del Gobierno Nacional y la multinacional accedan a revisar con ellos la problemática social de la región y las implicaciones del Decreto 1421 expedido por el Ministerio de Minas y Energía.

El presidente de la Mesa Minera Segovia-Remedios, Elióber Castañeda, señaló que al paro se han sumado comerciantes de las dos localidades. “En un 95 por ciento Segovia y Remedios se mueven por los pequeños y medianos mineros".

Según el secretario general de Conalminercol, Rubén Darío Gómez, el Decreto 1421 llevaría a erradicar la tradición minera en el Nordeste.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Bayer-Monsanto: la fusión más grande de la historia

Tras meses de rumores, la alemana Bayer y la estadounidense Monsanto confirmaron que esta última aceptó la oferta por 66.000 millones de dólares para fusionarse. 


El laboratorio multinacional Bayer, líder de la industria farmacéutica, decidió incrementar su línea de negocios en la industria agrícola. A su ya desarrollada rama de agroquímicos –comercializados por la firma CropScience que le pertenece– se suman ahora más de 2.000 variedades de semillas cuya patente lleva la firma Monsanto.

Esta unión no se da en cualquier contexto. Syngenta, competidor de origen suizo de Monsanto, fue recientemente adquirida por la empresa estatal ChemChina. Los mercados occidentales más que nunca se vuelven un terreno de disputa. Así, de las seis empresas multinacionales dedicadas al agronegocio, la competencia se reduciría a cuatro gigantes (ChemChina-Singenta/Bayer-Monsanto/Dow-DuPont/BASF).

Bayer cuenta hoy con alrededor de 117.000 empleados alrededor del globo, mientras que Monsanto tiene 23.000 aproximadamente. Con esta fusión, el negocio farmacéutico de la compañía alemana a nivel global pasa a un segundo lugar, representando el 50% de su actividad.

Dentro del mismo negocio farmacéutico la empresa venía cambiando su intencionalidad comercial para el desarrollo de medicamentos con exclusividad de patentes y alto costo, lo que venía provocando despidos en las fuerzas de venta como sucedió en enero de este año. Esta nueva compra puede incidir en el mismo sentido e implicar la pérdida de nuevos puestos de trabajo, señalaron a Notas trabajadores de la empresa, que ya han sufrido recortes de personal en anteriores fusiones.

Alimentación sustentable
En el comunicado que la nueva corporación hizo público señalaron que el objetivo “está en cómo alimentar a 3.000 millones de personas más en el mundo en 2050 en una forma sostenible con el medio ambiente”.

En este sentido, la Coalición contra los Peligros de Bayer (CBG, por sus siglas en alemán) citó en un comunicado al investigador de la compañía alemana, Hermann Stübler, quien indicó que “desde hace más de 25 años, la industria fitosanitaria mundial no ha desarrollado y puesto en el mercado ningún herbicida relevante para el cultivo con algún nuevo mecanismo de acción; ésta es una de las consecuencias de la consolidación de la industria, que ha ido acompañada de una considerable reducción de la inversión en investigación de nuevos herbicidas”.

“En consecuencia, cada vez más plantas silvestres se adaptan a esos productosy los agricultores tienen que utilizar cada vez más agroquímicos, con efectos devastadores sobre la biodiversidad”, añadió la CBG.

También denunció que no es la primera vez que Bayer y Monsanto se unen.Entre 1954 y 1967 conformaron una empresa conjunta (joint venture) llamada Mobay Chemical Corporation. Mobay proveyó al Departamento de Defensa de los Estados Unidos de uno de los químicos fundamentales para la generación del agente naranja utilizado durante la guerra de Vietnam como parte de la Guerra Química.

El uso del Agente Naranja tuvo como consecuencia –según la Cruz Roja de Vietnam– un millón de personas discapacitadas o con problemas de salud y 400.000 muertos. Sin embargo, el nombre de Bayer no quedó asociado a este hecho como sí lo ha hecho Monsanto.


Si es Bayer, ¿es bueno?

Todas las guerras contra nosotros. Nosotros contra todas las guerras

La guerra es el horizonte "normal" de nuestra época. 

Los gobiernos y las organizaciones supranacionales -militares, económicas y políticas- a escala global persiguen el control de los recursos, de los territorios, de los flujos de información, con una actitud cada vez más autoritaria y militarista.

En un planeta donde la confrontación entre potencias está marcada por un horizonte multipolar, la competencia entre los Estados y el conflicto entre intereses imperialistas provocan la multiplicación de las guerras, tanto aquellas en las que se combate directamente como las que se apoyan de manera indirecta y no evidente. A las operaciones bélicas se une la intervención económica y política para la construcción de áreas de influencia cada vez más amplias.

La narración dominante y que se emplea para apoyar los objetivos hegemónicos es, según los contextos y los momentos, la de la guerra al terror, de la defensa de la paz, de la estabilidad y del bienestar.

La separación entre guerra y orden público, entre ejército y policía, es cada vez más fina. La coartada de la salvaguardia de la población civil queda desmentida por la evidencia de que las principales víctimas y lo principales blancos de las guerras modernas son precisamente los civiles. Civiles bombardeados, hambrientos, controlados, interrogados, violados, robados: he aquí una crónica de guerra cotidiana. Luego llega la "reconstrucción", la creación de un Estado democrático marioneta de las tropas ocupantes, la organización de ejército, policía, magistratura leales a los nuevos amos. Con otros medios, la guerra continúa.

La guerra se convierte en filantropía planetaria, las bombas, la ocupación militar, las limpiezas son su herramienta. Los militares se convierten en policías, los policías en militares.

Veinticinco años después de la primera guerra del Golfo, tras otros múltiples conflictos, todos ellos en nombre de la humanidad y de la justicia, el temor de que la guerra pudiera llegar hasta nuestras ciudades se ha hecho realidad, si bien en un modo que nadie antes habría podido prever. Desde las Torres Gemelas hasta las calles de Londres, París, Madrid, Bruselas, Niza, Múnich, Suruc, Ankara, la guerra ha llegado a dos pasos de nuestras casas. La convicción de que la guerra estuviese lejos se ha hecho añicos. Pero los gobiernos siguen cultivando la ilusión de que sea posible alejarla, cerrando las fronteras, expulsando a los inmigrantes, cercando los barrios pobres, entregando las ciudades a los militares, colocando videocámaras y micrófonos por doquier.

Se cancelan nuestras debilitadas libertades. El miedo es un arma poderosa. El paradigma de guerra de civilización integra, sin sustituirlo, el de la guerra humanitaria y la noción ambigua de operación policial internacional. El enemigo absoluto, cuya ferocidad no puede compararse a ninguna otra, justifica que pueda cometerse cualquier horror para combatirlo y derrotarlo.

El propio enemigo, con una clara operación de propaganda y proselitismo, exhibe ese vasto muestrario de horrores, que, generalmente, en otras latitudes es cuidadosamente ocultado y negado.
Nada nuevo en la propaganda de guerra: la democracia encubre y niega los propios horrores o los describe como excepciones necesarias. El Estado Islámico prefiere mostrarlos para propagar el terror y hacer proselitismo.

Con maneras de renovada actitud colonialista, nuestros gobernantes justifican la guerra como elemento preventivo de acciones terroristas y como deber de ayuda a poblaciones consideradas "constitutivamente" incapaces de salir del estado de minoría cultural.

La gestión de las emergencias humanitarias causadas por la guerra en las que participan las fuerzas armadas occidentales es, asimismo, un gran y lucrativo negocio, además de un extraordinario laboratorio de control de los millones de personas a las que crisis, guerra y deseo de nueva vida empujan a viajar.

Los especialistas del sector humanitario siguen y a menudo acompañan a las tropas en misión al extranjero. No son (solo) la cara amable que se muestra a la opinión pública, sino que forman parte integrante del dispositivo bélico. No se trata de proseguir la guerra con otros medios, sino de la guerra con todos los medios necesarios.

El paradigma de la "guerra al terror" del que derivan legislaciones y prácticas de emergencia y el consiguiente estado de excepción, más o menos permanente, pretende imponer una mayor disciplina a los dominados, más que defenderlos de cualquier enemigo exterior, y ha servido, en Afganistán y en Iraq, para cubrir una operación depredadora imperialista, destinada a conseguir un mayor control de los recursos energéticos. El miedo, el terror, la guerra pueden realzarse. El mercado de la vigilancia de masas, el sector de la defensa privada, de la logística bélica, no han dejado de incrementarse desde el ya lejano 2001.

Por doquier los gobiernos aumentan el gasto militar, la producción bélica y refuerzan sus propios poderes, los del ejército y los de la policía. Se ha visto claramente y de modo brutal tras el fallido golpe de Estado en Turquía y antes de las Olimpiadas en Brasil, así como en el México de las luchas de los enseñantes. Lo mismo ha ocurrido en muchos otros países europeos. En Francia, el estado de excepción ha servido para golpear a quienes luchaban contra la nueva legislación laboral.

Las leyes contra el terrorismo, el fortalecimiento de los ejecutivos, la limitación de la libertad de manifestación, la proclamación del estado de excepción, tratan de reprimir cualquier forma de oposición política y social y de imponer la disciplina a los proletarios, en particular a los inmigrantes, fomentando así la guerra entre los pobres y nutriendo la división entre trabajadores europeos y trabajadores inmigrados.

Las raíces de la guerra están a dos pasos de nuestras casas: son bases militares, fábricas de armas, fronteras cerradas, muros y alambradas. Intervenir es posible, intervenir es necesario.

Debemos abolir las fronteras, acabar con la lógica de la explotación, romper el cerco del miedo, oponernos a la guerra y al militarismo, mediante el apoyo mutuo y la acción directa. 

Nos impulsa le conciencia de que el mundo en el que nos vemos forzados a vivir es intolerable. Lo que hace cada vez más fuerte una urgencia: la de la anarquía.

De la ‘Rebelión Chocoana’ al paro cívico del 2016

Entre el 17 y 23 de agosto del presente año se desarrolló un paro cívico en el departamento del Chocó, cuyos principales motivos de protesta fueron la construcción de vías entre la capital del departamento con Medellín y Pereira e interconexiones energéticas en la región; sin embargo, dentro del pliego se establecieron exigencias respecto a la salud, la educación y unas condiciones dignas para la vida humana en este territorio. 


Pero esta no fue la única vez que se movilizó el pueblo chocoano contra  la injusticia social y las situaciones precarias de vida. Para el año de 1987, el Chocó se movilizó durante cinco días continuos en el mes de mayo, marcando un hito en la historia del territorio pues fue la primera manifestación de tal magnitud en cuanto a logros y organización civil. La rebelión chocoana, como fue denominada la movilización, tuvo apoyo por parte de diferentes sectores, pues el abandono y la falta de inversión por parte del estado colombiano no era cuestión de unos pocos.

El alcance nacional fue impresionante, pues éste, además, solo se levantaría cuando el gobierno nacional estableciera y enviara un comité negociador al territorio chocoano. Finalmente los acuerdos se dieron y de ellos salieron la Ciudadela Universitaria, el Puente de Yuto, el edificio del Sena, líneas telefónicas suficientes en Quibdó y por otras varias zonas del departamento, el aeropuerto de Pizarro y se avanzó hasta el Baudó la vía al mar Ánimas-Nuquí.

No obstante, haciendo esta evocación y a un mes de la finalización del paro cívico realizado este año, llama la atención que a pesar de los logros de La Rebelión Chocoana, el pliego de peticiones presentado 29 años después plantee aun necesidades en vías, energía, salud, educación, condiciones productivas y, en general, necesidades para la vida digna.

Colombia Informa habló con Edmidio Pertuz, integrante del Proceso de Comunidades Negras -PCN- en el que se vinculan 120 organizaciones en pro de la  defensa de derechos humanos de las comunidades negras, donde resaltó que el haber llegado a un pacto el mismo día que se firmaron los acuerdos de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno trajo unas consecuencias para el primero.

Edmidio afirma que los avances son muy lentos en la vía Quibdó- Medellín y Quibdó-Pereira, y que “aunque estamos en este momento organizando matrices y demás, el ministro del Interior en ese momento, Guillermo Rivera, ahora viceministro para las relaciones políticas, nos pidió cambiar de septiembre a octubre las reuniones y la ejecución pues en este momento la prioridad es el proceso de paz y las campañas de pedagogía que los funcionarios del gobierno deben dar por olas regiones.”
Respecto al cumplimiento de los acuerdos, específicamente el de construcción de las vías  a las que se comprometió el gobierno con el pueblo chocoano, se estableció también un periodo determinado de tres años como plazo, aclaró Pertuz. Así mismo,  manifestó que “si el gobierno nacional no responde, lógicamente, se avanzara en una nueva movilización, pues nos ha quedado claro que el gobierno nacional no entiende un lenguaje diferente a la protesta social. Lo que exigimos no son caprichos, son unas necesidades de realidades”.



domingo, 11 de septiembre de 2016

Una vez más Caquetá rechazó la presencia petrolera

Con la movilización que adelantaron este viernes miles de personas en cada uno de los municipios del Caquetá, se evidenció una vez más el fuerte rechazo que tienen las empresas petroleras en esta región del sur del país. 

En Florencia, por ejemplo, la marcha convocada en contra de la exploración y explotación petrolera logró reunir a más de mil personas quienes partieron desde la Universidad de la Amazonia y desde el colegio Normal Superior, con la idea de llegar hasta el parque Santander. Durante el recorrido, se escucharon consignas y proclamas a favor del agua y en contra del trabajo que adelantan las empresas petroleras en municipios del norte y el sur del Caquetá.

Junto a la marcha que se vivió en Florencia de manera masiva, también se organizaron movilizaciones en otros municipios del departamento, donde de forma numerosa la comunidad rechazó no solo el ingreso de las empresas petroleras sino también el abuso de la Fuerza Pública contra algunos manifestantes de El Paujil y La Montañita.

Arturo Mayorga, diputado de la Asamblea Departamental y uno de los promotores de la marcha, aseguró que junto a la Mesa Departamental por la defensa del agua, y a instituciones como Aica y otros sectores sociales, se logró convocar a la comunidad para que saliera a las calles por tercera ocasión en los últimos meses, con el propósito de dar a conocer la posición de la ciudadanía frente a los procesos exploratorios que adelantan empresas como Ecopetrol y Emerald Energy en el Caquetá.

“Marcharemos para rechazar los abusos de la Fuerza Pública hacia la población caqueteña, y reclamando una mesa de negociación que atienda los requerimientos del pueblo caqueteño”, aseveró Arturo Mayorga, al tiempo que explicó que parte de los disturbios que se han registrado en el norte del departamento han sido, según él, provocados por la misma Fuerza Pública. “Esperamos que la Fuerza Pública acabe su provocación para con los pobladores; realmente la población caqueteña ha sido un ejemplo de pacifismo, y en momentos en que han sido provocados han sabido contenerse”, afirmó.

Por fortuna, las concentraciones de este día viernes se desarrollaron en total calma y al finalizar el evento en la ciudad de Florencia los organizadores aseguraron que la jornada podría calificarse de manera exitosa no solo por la cantidad de personas que salieron a marchar, sino por el mensaje que cada vez es más fuerte en la región, sobre la negativa al ingreso de empresas minero-energéticas al Caquetá.



Miguel Ángel Beltrán vuelve a la libertad

Eran las nueve de la noche del día jueves primero de septiembre y en las redes sociales la familia de Miguel Ángel anunciaba la libertad inmediata del docente. A las 10:30 de la noche, Miguel llegaba junto a su hermano y su sobrina al lugar donde lo esperaba el resto de su familia y amigos. Este sería el primero de varios recibimientos emotivos que acogieran a Miguel. 

Una libertad que no se pudieron robar
Miguel Ángel esperaba que la Corte Suprema diera el fallo en donde se sabría a ciencia cierta sobre la suerte de su libertad. Pues el profesor habría sido vinculado injustamente en un proceso jurídico que lo relacionaba con las FARC-EP en el 2009. Para esa fecha, se encontraba en México adelantando estudios de posdoctorado cuando se produjo, conjuntamente con las autoridades colombianas y mexicanas, su captura.

Según menciona la Justicia colombiana, en los computadores de Raúl Reyes, comandante de las guerrillas de las FARC, abatido en un bombardeo, se encontraban documentos que lo vinculaban directamente con esta organización. Además se afirmaba que su papel como investigador y docente hacía parte de una política para promover y gestionar recursos para dicha organización.

El 27 de julio del 2011, pasados 25 meses de su detención, el juzgado cuarto penal del circuito especializado de Bogotá lo absolvió y ordenó su libertad inmediata. Sin embargo, hace 14 meses Miguel Ángel fue nuevamente encarcelado. En esta ocasión, y bajo el mismo señalamiento, la Procuraduría también le adelantó una sanción para ocupar cargos públicos durante 13 años.

Este jueves, mientras el profesor dormía en su celda, hacia las 8:45 de la noche, sus compañeros del patio cuatro de La Picota lo llamaban, al tiempo que los guardias lo despertaban para decirle: “tiene cinco minutos para recoger sus cosas”. El profe, como cariñosamente le decían en La Picota, no entendía de qué se trataba. Después de hacer una llamada a su esposa, comprendieron que efectivamente se trataba de su libertad.

Miguel Ángel fue conducido a la puerta de la penitenciaría y, por más de 15 minutos, tendría que esperar, en medio de la oscuridad y la soledad de las frías calles en el sur de la ciudad, a que un familiar se acercara a recibirlo.

“Vivir la cárcel marcó mis compromisos a futuro”
VOZ dialogó con el profe, quien relató algunos detalles de los que le tocó vivir al interior de la cárcel. En sus análisis menciona: “La afectación que hace la cárcel es en varios niveles, sobre todo en mi caso, con mis hijos. No solamente por lo que uno vive sino por lo que uno se aleja de la familia. Con mi hijo Inti, que es el de la mitad, tenemos una relación afectiva muy fuerte y desaparecer para él fue muy duro. ‘¿Por qué mi papá no está aquí, por qué no vamos al parque?’ Eran las preguntas que se hacía. El otro aspecto es el haber estado fuera de lo académico. La estigmatización y el señalamiento son muy fuertes, se señaló y se criminalizaron mis estudios”.

Pero también menciona que hubo cosas positivas: “Está el enriquecimiento personal, una sensibilidad mayor frente a ciertas problemáticas que, aunque han estado cercanas, vivirlas desde adentro te brinda otra mirada. El hecho de vivir con diferentes actores como lo son los paramilitares y presos sociales, entre otros. El vincularme al trabajo de reivindicación de condiciones dignas en la cárcel marcó mis compromisos a futuro, por esos presos que aún están en la cárcel y por la transformación de esa realidad”.

Las excusas para que su familia no lo visitara
Según relata, en diversas ocasiones le mentía a su familia para que no fueran a la cárcel. También junto a su compañera decidieron reducir las visitas, sobre todo por las condiciones a las que se tienen que someter para poder verse.

“Por ejemplo decidimos con mi compañera no hacer visita conyugal. Era muy denigrante tanto para ella como para mí. Con mis hermanas siempre me inventaba una excusa para que no fueran. Yo les decía: ‘aquí hay problemas, es mejor que no vengan’. Esto lo hacía porque cada visita es un dolor para uno. Es muy rico tener el contacto con la familia, pero es un costo muy alto. El que está en la cárcel es uno y reducir el círculo de afectación es muy importante hacerlo. Por ejemplo, cada vez que iban los niños se presentaba una situación complicada: no les dejaban entrar la comida, se daban las requisas, entre otras cosas”.

Un compromiso con la realidad carcelaria
Cuenta que en la cárcel los tienen sometidos a un régimen, a unas instituciones totales que son quienes controlan su cuerpo y su tiempo. “Mi preocupación era: yo no puedo estar al tiempo de ellos, yo me pongo mis tiempos. Por ejemplo, esperar la visita; desde dos horas antes están los presos ansiosos por la visita, o esperar el conteo, la hora de la comida. Muchas veces me quedé sin comida porque se me olvidaba, me concentraba en estudiar o escribiendo, entonces los compañeros me recogían la comida. A mí me daba pena con ellos, aunque ellos me decían, ‘no se preocupe, profe, nosotros sabemos que nos está ayudando’ ”.

A pesar de su personalidad introvertida y serena, las dinámicas de ese lugar lo llevaron a una interacción constante con la gente. Allí fue profesor de diferentes áreas. También era el que ayudaba a elaborar los derechos de petición, las tutelas. Ese papel fue el que le brindó la confianza a sus compañeros de patio para que lo nombraran, en medio de las huelgas que adelantaban por el derecho a la salud, como vocero de todos los presos de La Picota.

También fue víctima de agresiones, tal y como las recibían sus compañeros. En diversas ocasiones se daban las requisas, en donde incluso lo querían obligar a dejarse requisar la boca, no le permitían recibir libros o era obligado a no salir de su celda. Una de las cosas que más le impresionó fue la situación de salud en la cárcel y ver la situación de compañeros como Juan Camilo Galvis, un joven que murió en el mes de agosto por negligencia médica y de la penitenciaría. La trabajadora social le pidió a Miguel Ángel que llamara a su madre para informarle de la situación, y así mismo se encargó de informar a los diferentes medios alternativos de la responsabilidad del Inpec y del hospital.